fbpx

En la búsqueda de la felicidad, a veces tratamos de implementar cambios en nuestras vidas, ir a lugares nuevos, conocer otras personas o trabajar en otra cosa.

Aun así, si esos cambios externos no están acompañados de una transformación interna, paradójicamente volvemos a las mismas rutinas, las mismas emociones, actitudes, prejuicios y preocupaciones.

En realidad, el primer paso es comprender el origen real de todo lo que surge en tu mundo interno, y luego plasmarlo en tus acciones y decisiones.

Aplicar el yoga de manera integral en tu vida requiere ante todo un trabajo de introspección profunda. Para avanzar en tu autoconocimiento, un buen punto de partida serían los Yama y Niyama (los primeros dos componentes del yoga descritos en los Yoga Sutras de Patanjali, que menciono en este artículo).

Muchas veces los Yama y Niyama pasan desapercibidos en el mundo del yoga o no se les otorga la atención necesaria, pero en realidad, son una verdadera fuente de sabiduría que puede impulsar tu desarrollo personal y espiritual, haciéndote más consciente de tus acciones, tus palabras, tus emociones y tus pensamientos. Más allá de la teoría, la clave está en ponerlos en práctica en tu día a día.

Partiendo de esta premisa, decidí empezar una serie de artículos sobre los diez Yama y Niyama, y hoy hablaré sobre el tapas (el tercer niyama)

1. ¿Qué es el tapas?

Imagina la siguiente situación: te propones levantarte temprano para practicar yoga o meditar; suena la alarma a la hora acordada, pero afuera es casi obscuro y ¡es tan rico estar en la cama!

¿Qué haces? ¿Te levantas tal y como lo habías planeado o apagas la alarma y sigues durmiendo, y después te sientes mal por haber fallado una vez más? Cultivar las cualidades del tapas en tu personalidad puede marcar la diferencia.

El término tapas suele traducirse como “disciplina” o “austeridad”, pero también se podría entender como un entusiasmo ardiente. Literalmente, proviene de la raíz “tap”, que en sanscrito significa “calentar” o “quemar”, evocando el significado de deseo ardiente o pasión.

El tapas implica hacer uso del fuego interior para eliminar o “quemar” todos los obstáculos que te impiden cumplir un propósito. Obviamente, hay que tener en cuenta que no estamos hablando de un propósito puramente egóico, sino de algo con carácter transcendental, que realmente te ayude a ser una mejor versión de ti misma.

¡Únete a esta comunidad de valientes!

 

¡Recibirás mi guía gratuita, descuentos y contenidos totalmente exclusivos!

 

En la tradición yogui, el propósito supremo es llegar al estado de autorrealización o unión con la consciencia universal. Hoy en día, no todos los practicantes de yoga tienen el mismo objetivo de autorrealización.

Tal vez buscan paz a nivel mental, combatir el estrés, equilibrar sus emociones, o mejorar su salud física. Independientemente del objetivo de desarrollo personal que tengas, el tapas es una herramienta súper potente de transformación que te puede ayudar.

Su carácter es totalmente práctico y apela a la disciplina corporal y psíquica, el autocontrol, y sobre todo un esfuerzo consciente y deliberado para transcender las limitaciones de tu personalidad.

2. Formas de establecer una práctica de tapas

BKS Iyenger decía que una vida sin tapas es como un corazón sin amor. En yoga, el tapas es un acto de devoción desinteresado que va más allá de los deseos del ego. Normalmente, implica comprometerse con uno mismo para mantener una práctica personal o adoptar cierto comportamiento.

Lo que realmente importa es la intención que está detrás de esa acción o práctica, por ejemplo, aumentar tu confianza, cambiar la calidad de tu diálogo mental, o cualquier otro aspecto que quieras mejorar en ti. Una intención consciente de auto superarse o alcanzar un ideal espiritual, seguramente te llevará a los resultados deseados.

2.1. Tapas como restricción o acción deliberada

En general, hay dos formas de entender el tapas, ya sea como restricción de un hábito o actitud que sabes que te perjudica, ya sea como acción o práctica deliberada de algo que te beneficia.

Por ejemplo, si eres consciente de que a veces reaccionas con irritación frente alguna situación en tu vida, y eso te causa malestar a ti misma o a algún ser querido, puedes establecer una práctica con la intención de superar esa tendencia. En este caso, sería un tapas de restricción.

Por otro lado, si sabes que la meditación aporta un gran valor a tu vida, pero te cuesta poner eso en práctica, puedes establecer un tapas de meditación a través del cual te comprometes para meditar durante un tiempo preestablecido. Este sería un tapas de acción deliberada.

Aun así, la actitud de tapas no implica necesariamente una técnica yoga; incluso la actividad de subir una montaña puede convertirse en tapas. La clave está en la intención.

2.2. Los 3 niveles: cuerpo, habla y mente

En el texto sagrado Bhagavad Gita, la práctica del tapas está vinculada a 3 aspectos diferentes:

  • el cuerpo físico (kayika)
  • el habla (vacika)
  • el ámbito mental (manasika)

En el ámbito físico, el tapas te ayuda a purificar el cuerpo y combatir ciertos hábitos que te hacen mal (o implementar nuevos hábitos).

Muchas veces el cuerpo desarrolla tendencias innatas, como una preferencia hacia ciertos alimentos, a veces no tan sanos, o una inercia que te impide llevar a cabo una acción, por ejemplo, hacer ejercicio o practicar yoga. A pesar de que a nivel consciente te lo propones, cuando se trata de implementarlo, el cuerpo opone resistencia.

Algunos ejemplos de tapas en el ámbito del cuerpo serian:

  • La práctica de asana (haciendo uso del poder de la mente para controlar el cuerpo)
  • La práctica de pranayama
  • Shatkarma (técnicas de purificación)
  • El ayuno o desapegarse de un placer que no es sano, pero que se ha convertido en hábito
  • La decisión de despertarse una hora antes

En el ámbito del habla, el tapas implica la acción deliberada de medir tus palabras, y no usarlas para dañar a los demás o, por ejemplo, un compromiso contigo misma para practicar la veracidad.

En el ámbito mental, el tapas cultiva el autocontrol y esa actitud de ecuanimidad frente a cualquier acontecimiento de la vida. Por otro lado, te permite “quemar” todas las impurezas y deseos egóicos de la mente.

Una forma más avanzada de tapas en los ámbitos del habla y mental sería mauna, la práctica del silencio. Como decía Swami Nityananda, perdemos la mayor cantidad de energía hablando (y de manera implícita pensando), muchas veces sin que sea necesario o simplemente para cotillear.

En este sentido, mauna amplifica la capacidad de autocontrol y de hacerte consciente de tu diálogo interno. Se puede practicar unas horas al día o un día a la semana.

3. Los beneficios del tapas

Cultivar la actitud del tapas en tu vida fortalece tu carácter y te impulsa a conseguir todo aquello que te propones. Sus principales beneficios son la purificación física y mental, mayor disciplina y fuerza de voluntad, ecuanimidad frente a cualquier experiencia de vida, y poder interior para manifestar tus intenciones.

3.1. Purificación a través de la esencia del fuego

El tapas está relacionado con el elemento fuego. En yoga, el fuego es un símbolo de la transformación; es lo que mueve e impulsa el progreso del ser humano.

La esencia del fuego es quemar todas las impurezas físicas (toxinas), los patrones habituales, y las impresiones pasadas a nivel emocional y mental (samskaras) que te impiden avanzar en tu camino, y expresar tu verdadero potencial.

A través del tapas, los yoguis buscaban activar esa llama interior para purificarse en todos los niveles, pulir su personalidad, ampliar su consciencia, y llegar al estado de autorrealización.

3.2. Disciplina y fuerza de voluntad

La disciplina y la fuerza de voluntad son otras cualidades inherentes al tapas. Cada vez que llevas a cabo algo que te has propuesto, logras dar un paso más allá de las tendencias descontroladas de la mente o el cuerpo, y cada vez que renuncias por razones que dependen exclusivamente de ti misma, tu confianza disminuye a nivel sutil.

El secreto del tapas está en la creación deliberada de un “conflicto” entre tu fuerza de voluntad consciente (por ejemplo, decidí que hoy iba a meditar) y los deseos de la mente o las tendencias naturales del cuerpo (me siento cansada).

Poner frente a frente estas fuerzas que actúan de manera opuesta y cumplir tu compromiso contigo misma, genera una cantidad enorme de energía que puede impulsar tu proceso de desarrollo personal.

2.3. Ecuanimidad y resiliencia

Por otro lado, la práctica del tapas implica mantener una actitud de ecuanimidad frente a todas las dualidades de la vida y aceptar tanto lo cómodo, como lo incomodo, lo deseado y lo no deseado, el frio y el calor, etc.

Esto no significa que tengas que conformarte o vivir deliberadamente en condiciones difíciles, pero si estas situaciones incomodas suceden, tienes que ser capaz de responder tal y como lo harías en el caso de una experiencia positiva.

A veces el camino no es tan fluido como quisieras, y en algún momento aparecerán dificultades y retos.

La actitud de resiliencia implica encontrar la fuerza interior para seguir hacia adelante, independientemente de lo que quieras conseguir en la vida, y de los obstáculos que surjan. El tapas es una herramienta muy potente que cultiva tu capacidad de no darte por vencida.

2.4. Poder interior para manifestar tus intenciones

Por otro lado, esta actitud frente a la vida es clave en el proceso de manifestar tus intenciones.

En los Vedas – textos sagrados hindúes, el tapas tiene una característica humana y otra cósmica. En su aspecto cósmico, el tapas es la fuerza que subyace la manifestación. Por ejemplo, Prajapati – el Dios de las creaturas, logra crear el universo calentándose a sí mismo.

Seguramente alguna vez te has propuesto llevar a cabo algo y terminaste renunciando. Tal vez practicar yoga 40 minutos al día, dejar el azúcar, o no enfadarte cuando alguien te provoca.

A pesar de que la intención inherente estaba diseñada para traerte algún tipo de beneficio, muchas veces encuentras resistencia al ponerla en práctica, o incluso te olvidas de lo que querías manifestar en primer lugar.

En este sentido, establecer una práctica que acompañe tus intenciones y comprometerte con ella, te ayuda a superar la inercia y la duda, para realmente manifestar conscientemente todo aquello que te propones.

4. Las 5 claves de un tapas inteligente

Cuando decides comprometerte contigo misma a través de una práctica de tapas, existen varios pasos o claves que deberías tener en cuenta, por ejemplo, fijar un horizonte de tiempo o un método. A continuación, te contaré algunas claves para implementar una práctica de tapas.

4.1. Establece una intención – tu porqué

El primer paso es establecer tu intención: ¿Qué quieres conseguir a través de esta acción o práctica?  ¿Por qué? ¿Cuál es la emoción detrás? ¿Cómo cambiaría tu vida si lo consiguieras?

Tal vez quieres sentirte más tranquila y tomarte la vida con calma, tal vez conectar con tu poder interior y mejorar tu autoestima, tal vez tener más vitalidad y salud, superar una pauta de pensamiento negativo, o cualquier otra cosa que realmente te genere inquietud en este momento.

4.2. Escoge un instrumento adecuado

El siguiente paso es escoger un instrumento adecuado para tu práctica de tapas, ya sea una técnica de yoga, un pequeño ritual, o un hábito diario que refleje tu intención. El instrumento no es necesariamente algo que te gusta, sino algo que te puede ayudar a cumplir tu propósito.

Por ejemplo, si en algún ámbito de tu vida te gustaría reemplazar el rechazo y la queja por la aceptación, podrías empezar a practicar posturas que activen esa energía en ti (posturas para abrir el corazón), incluso si no son tus favoritas.

Muchas veces, la mente o el cuerpo se rebela, oponiendo resistencia frente a cierta técnica o hábito, incluso cuando a nivel consciente, sabes que te hace bien. La actitud del tapas implica usar tu fuerza de voluntad para superar esa resistencia.

4.3. Ponte metas alcanzables

Antes de comprometerte con cierta práctica, es importante que realmente analices tu capacidad para llevarla a cabo. En vez de decidir que meditarás a diario durante los próximos 6 meses, tal vez sería mejor que empezarás por una semana, y luego decidir de nuevo si quieres alargar.

 “The man who moves a mountain begins by carrying away small stones.” – Confucius

4.4. Comprométete contigo misma y respeta tus promesas

Una práctica de tapas implica un compromiso contigo misma; una promesa que te haces y que implica repetir una determinada acción que te ayude a auto superarte.

A veces la mente se entusiasma con algo, toma decisiones y hace promesas, pero cuando el entusiasmo baja, abandona lo que había acordado.

Cada vez que abandonas tu compromiso contigo misma, a nivel sutil refuerzas la idea de que no eres capaz de conseguirlo. En este caso, es mejor no hacer promesas, que hacerlas, y luego no cumplirlas.

4.5. Mantén tu aspiración viva

El tapas implica devoción y aspiración. Para mantener el entusiasmo durante el proceso, trata de recordar cada día tu porqué – la razón por la que empezaste una determinada práctica o decidiste renunciar a algo.

También puedes hacer el acto de ofrecer esa práctica, acción o restricción (en el caso de que quieras suprimir cierto comportamiento) a una causa mayor, por ejemplo, tu evolución en consciencia.

4.6. Celebra cada logro

Cuando llevas a cabo algo que te has propuesto, tu fortaleza interior aumenta. Esa es una oportunidad perfecta para celebrarlo, abrazarte a ti misma, y agradecerte por todo el esfuerzo.

Para concluir, si realmente quieres llevar tu práctica de yoga más allá de un pequeño ejercicio físico, la llama del tapas tiene que brillar con fuerza en tu interior. Casi todas las tradiciones espirituales valoran la actitud del tapas como algo imprescindible para cualquier persona comprometida con su desarrollo personal y espiritual.