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Tal y como sucede en la mayoría de los casos, mi primer encuentro con el hatha yoga ha sido a través de la práctica de asana o práctica postural. Los beneficios a nivel físico, mental y emocional no tardaron en aparecer.

Aun así, el gran avance en mi camino ocurrió cuando entendí que tanto las asanas, como todas las demás técnicas del yoga constituyen en esencia un camino espiritual.

En este artículo quiero compartir contigo los ingredientes esenciales para una práctica de hatha yoga realmente transformadora. Siguiendo una serie de consejos que te daré más adelante, podrás llevar tu práctica mucho más allá de un simple ejercicio de relajación y bienestar físico.

1. ¿Qué es el hatha yoga?

Para empezar, veamos dónde queda el hatha yoga en todo este panorama inmenso de estilos y prácticas que se esconden detrás de la palabra yoga.

En los Yoga Sutras de Patanjali, una obra de referencia que se encarga de sistematizar varios aspectos que componen el yoga, Patanjali identifica ocho grandes componentes: yama, niyama, asana (posturas), pranayama (control del prana a través de la respiración), pratyahara (retracción de los sentidos), dharana (concentración), dhyana (meditación), y samadhi o autorrealización (en este enlace te explico en detalle los ocho componentes).

Como puedes ver en la imagen de abajo, estos aspectos se pueden clasificar en dos grandes categorías: prácticas externas (relacionadas con todo lo que sería materia y energía) y prácticas internas (relacionadas con el ámbito de la consciencia).

componentes hatha yoga

El hatha yoga abarca todas las prácticas físicas o externas que preparan el cuerpo y la mente para las etapas más avanzadas e introspectivas del yoga (por ejemplo, la meditación). Estas son:

  • Yama (principios universales, recomendaciones para relacionarse con el mundo externo)
  • Niyama (preceptos individuales, actitudes personales recomendadas)
  • Asana (posturas)
  • Pranayama (control del prana a través de la respiración)

Hatha Yoga Pradipika– otro texto de referencia en yoga, describe 3 componentes adicionales del hatha yoga:

  • Mudras (gestos de las manos o el cuerpo)
  • Bandhas (sellos del cuerpo)
  • Shatkarma (técnicas de purificación)

elementos hatha yoga

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Partiendo de estas clasificaciones, la conclusión es que el hatha yoga representa un conjunto de técnicas que armonizan los aspectos del ser humano que pertenecen al ámbito de la materia y la energía (entendiendo por materia y energía, tanto el cuerpo físico, como las emociones y la energía mental).

De esta forma, el hatha yoga constituye una preparación excelente para las prácticas avanzadas de concentración y meditación que están más relacionadas con el ámbito de la consciencia.

2. Los beneficios del hatha yoga

La lista de beneficios de una práctica del hatha yoga tradicional parece interminable:

  • armoniza todos los sistemas funcionales del cuerpo (endocrino, muscular, circulatorio, nervioso, digestivo etc.)
  • aumenta tu fuerza y flexibilidad física
  • eleva tu nivel de energía
  • combate el estrés, la ansiedad y el insomnio
  • libera emociones somatizadas en el cuerpo
  • elimina tensiones
  • mejora los dolores crónicos
  • fortalece tu sistema inmunológico
  • fomenta la paz y la tranquilidad a nivel mental
  • mejora tu concentración
  • cultiva la atención plena
  • eleva tu autoestima
  • aumenta tu fuerza de voluntad
  • cultiva la disciplina
  • es un estilo perfecto tanto para principiantes, como para avanzados

3. El gran secreto: energía y polaridad

Más allá de todo eso, las técnicas de hatha yoga facilitan el despertar de la energía espiritual latente (Kundalini) que existe en cada uno de nosotros. Cuando esta energía empieza a fluir libremente, tiene un impacto positivo en todos los aspectos de la vida, llevándote a experimentar estados de consciencia más elevados.

Para que esta transformación ocurra, se necesita obtener un equilibrio entre las múltiples dimensiones del ser humano: cuerpo físico, cuerpo energético (que sería la matriz del cuerpo físico), el ámbito mental y el cuerpo emocional.

El hatha yoga trabaja de manera conjunta todas estas facetas, generando una alquimia perfecta entre el cuerpo, la energía y la mente.

Uno de los conceptos fundamentales detrás de la idea de “equilibrio” es el principio de polaridad.

Como ya te habrás dado cuenta, todo lo que experimentas en tu vida como materia o energía tiene un carácter dual o relativo: bueno o malo, bonito o feo, frío o calor, día o noche, positivo o negativo. Estas polaridades existen tanto en la naturaleza, como en tu mundo mental y emocional. Por ejemplo, en este momento te sientes bien y alegre, y al momento siguiente te encuentras triste, muchas veces sin darte cuenta por qué.

Aun así, tu esencia va mucho más allá de lo dual y de lo relativo: tu esencia es consciencia pura y absoluta que se encuentra en un estado continuo de equilibrio y no experimenta variaciones. Es ese algo constante en tu vida, que podría ser asimilado con la idea de alma o espíritu.

El hatha yoga equilibra las dos polaridades de la energía y la materia, ayudándote a experimentar ese estado de consciencia que transciende lo dual. Las dos polaridades son:

  • (-) energía femenina, pasiva, receptiva, lunar o Yin (asociada con el lado izquierdo del cuerpo)
  • (+) energía masculina, activa, emisora, solar o Yang (asociada con el lado derecho del cuerpo)

polaridad hatha yoga

La salud física, la armonía a nivel mental y emocional, y la calidad de tu vida dependen en gran medida de este equilibrio. Cuando tu energía femenina es excesiva o está desequilibrada, puedes llegar a sentir que no tienes el control sobre tu vida y tener dificultades para llevar las cosas a la acción o para expresar tu opinión.

Por otro lado, demasiada energía masculina puede llevarte a perder tu sensibilidad por completo, ser muy rígida con todo lo que sucede en tu vida, o experimentar ira excesiva.

Las dos polaridades existen tanto en hombres, como en mujeres. Muchas veces, las mujeres necesitamos conectarnos con esa parte masculina, para llegar a sentirnos totalmente dueñas de nuestras vidas y no depender emocionalmente de nadie.

Personalmente, me ha servido muchísimo conocer este principio y ponerlo en práctica, ya que años atrás yo era demasiado Yin. Tenía una sensibilidad excesiva y muchas veces me afectaba lo que decían los demás, incluso cuando no era su intención lastimarme.

También llegué a depender emocionalmente en mis relaciones de pareja. Cultivar mi lado solar o Yang, me ayudó a empoderarme, ser independiente emocionalmente y confiar mucho más en mí misma.

4. La práctica de asana en el hatha yoga tradicional

A continuación, detallaré algunas características de la práctica postural abordada desde el punto de vista del hatha yoga tradicional (en el futuro, exploraremos las demás técnicas que te he mencionado al principio de este artículo).

4.1. La duración de las posturas

Para cosechar todos los beneficios físicos, energéticos, mentales, emocionales y espirituales de las posturas de yoga, es recomendable mantenerlas por un tiempo más prolongado (5 minutos o incluso más). Obviamente, esto depende también de las características y la dificultad de la postura: por ejemplo, las asanas de equilibrio que suelen ser más exigentes, se pueden mantener por aproximadamente 1-2 minutos.

Al principio, un solo minuto en Uttita Ardha Dhanurasana puede parecerte imposible, pero con el tiempo, verás que es un objetivo totalmente alcanzable.

postura de hatha yoga

Si tienes poco tiempo y solo puedes practicar durante 15-20 minutos al día, no pasa nada. En vez de correr a través de 10 posturas al estilo fitness, más vale practicar solamente 4 en profundidad. Recuerda que a veces, menos es más, y que la calidad va antes que la cantidad.

Para medir el tiempo, puedes empezar usando una alarma suave o simplemente contar cuantas respiraciones realizas en un minuto, y enfocarte en tu respiración cuando practiques.

Como decía Patanjali en los Yoga Sutras, la postura tiene que ser relajada, sin tensiones o esfuerzo. Al principio, algunas asanas te parecerán muy difíciles, y lo que puedes hacer es escoger variaciones más sencillas de esa postura. Con disciplina y constancia, conseguirás practicar la postura completa sin esfuerzo.

Por otro lado, si sientes tensión o dolor en el cuerpo y te cuesta respirar, esa postura carecerá de cualquier efecto a nivel energético o espiritual, y distraerá tu mente. En este caso, es importante que escuches a tu cuerpo y que no fuerces nada.

El progreso hacia posturas más complejas se dará de manera natural con el tiempo. Además, muchas veces el estado de yoga o unión suele ocurrir en las asanas más sencillas.

4.2. La respiración en las posturas

La respiración tiene que ser profunda, lenta y natural; por momentos, se vuelve tan suave que incluso puedes tener la sensación de que ya no respiras. Esto refleja la capacidad de interiorizarse o adentrarse en la postura y mantener la atención plena en el momento presente.

Por otro lado, si observas que tu respiración se vuelve muy agitada y rápida durante la práctica, o que te cuesta respirar, la solución sería empezar con variaciones más fáciles de esa asana, ya que una respiración agitada se reflejará también a nivel mental.

Obviamente, hay estilos de yoga muy dinámicos (tipo ashtanga o vinyasa) que requieren un esfuerzo físico mayor, acelerando también el ritmo de la respiración.

En este caso, no te estoy hablando de esos estilos, sino del hatha yoga abordado de manera tradicional, con enfoque en los efectos energéticos y sutiles de las posturas.

4.3. La concentración y el enfoque

Otro elemento muy importante es la atención plena mientras practicas. Si realmente deseas que tu práctica sea algo más que un ejercicio de fitness, ten en cuenta que la concentración y el enfoque que mantienes durante las posturas es fundamental, ya que allá donde va tu atención, se concentran tu energía y tu mente.

Existen varios objetos de concentración: ya sea el proceso de respiración, la percepción de tu cuerpo entero, o la atención en cierta zona específica que varía dependiendo de cada postura. A nivel sutil, cada asana activa un determinado centro energético y evoca ciertas cualidades (por ejemplo, asanas que te ayudan a mejorar tu autoestima).

5. 9 Pasos para una práctica de hatha yoga transformadora

 Para sintetizar, te presentaré una serie de pasos o recomendaciones para crear una práctica auténtica que realmente te ayude a evolucionar como persona.

5.1. Establece una intención

Lo primero es establecer una intención para tu práctica e invocarla siempre que empieces a practicar. Esto es muy fácil, solo tienes que responderte a ti misma una serie de preguntas: ¿Qué quiero obtener a través de mi práctica? ¿En qué aspectos de mi vida existen desequilibrios? ¿Cómo están mis emociones y mi mundo mental, y cómo me gustaría que estuvieran? ¿Qué es lo que me falta en este momento?… más confianza en mí misma, vivir sin ansiedad, sentirme segura, amarme, valorarme tal y como soy, etc.

5.2. Conoce los efectos sutiles de las técnicas que practicas

Cuando tengas clara tu intención, el próximo paso es escoger una serie de técnicas de hatha yoga enfocadas en lo que tú te propones obtener. Por ejemplo, si quieres cultivar la aceptación y el amor propio, te enfocaras en técnicas que activen el centro energético del corazón.

Esto es un elemento clave, ya que te dará una pista muy clara sobre cómo concentrarte y dónde poner tu atención mientras practicas.

5.3. Consagra tu práctica

Antes de empezar, invoca tu intención, pidiendo la ayuda y la orientación de todos los seres de luz que existen en este universo. Pide con sinceridad que tu intención se cumpla y consagra tu práctica a este determinado propósito.

5.4. Practica con presencia y atención plena

El hatha yoga tradicional implica abordar las asanas de una forma meditativa, manteniendo cada postura por un tiempo más largo. En este sentido, la concentración y la atención plena en el aquí y ahora son absolutamente necesarias. Si tu mente empieza a divagar y a pensar en lo que prepararás de comer en la tarde, los efectos energéticos y espirituales serán nulos.

5.5. Detente un momento y evalúa los efectos de cada postura

Al resumir cada asana, no saltes de golpe a la siguiente. Quédate durante 30 segundos en una postura neutra (Tadasana después de las posturas practicadas de pie y Dandasana después de cada postura en el suelo).

Escanea tu cuerpo, evalúa las sensaciones presentes, los efectos emocionales o cualquier otra sensación que puedas percibir.

5.6. Evita bañarte justo después de la práctica

La práctica yoga (ya sean posturas, técnicas de pranayama o meditación) está diseñada para elevar tu nivel de vibración y activar centros energéticos superiores (por ejemplo, los que se encuentran en la zona de la cabeza).

Al bañarte, toda esa energía de alta frecuencia generada durante la práctica se va en los centros inferiores (por ejemplo svadhistana, que está asociada con el elemento agua). Desde este punto de vista, es recomendado esperar unos 30 o 60 minutos antes de bañarte.

5.7. Convierte tu práctica en un ritual

A priori, tal vez asocies la palabra ritual con una gran ceremonia o algo religioso, pero en realidad no se trata de eso.

Todos tenemos cierto tipo de rituales en el día a día, ya sea tomar un té cada mañana o dar un paseo de 15 minutos por el parque. Los rituales inducen la idea de seguridad y de enraizamiento en tu vida.

Crear un ritual alrededor de tu práctica de yoga implica darle un toque especial a ese momento del día. Conviértelo en un momento para estar contigo misma y dedicarte totalmente a tu propia persona. Escoge un espacio en tu casa y practica siempre en el mismo lugar. Si te llama la atención, puedes encender una vela o usar un aceite esencial.

Estos pequeños gestos reforzarán tu compromiso, fomentando la disciplina y la fuerza de voluntad necesaria para avanzar en tu práctica.

ritual hatha yoga

5.8. Ten paciencia contigo misma

Muchas veces los humanos tendemos a buscar la vía rápida para conseguir resultados y tiramos la toalla muy pronto si estos resultados tardan en aparecer.

Generalmente, los beneficios del yoga no tardarán mucho en hacerse visibles en tu vida. Aun así, si lo que realmente buscas es una transformación real a largo plazo, es esencial que tengas paciencia contigo misma y que seas constante (justo lo que te comentaba antes sobre la disciplina).

El progreso, tanto a nivel físico, como a nivel de estados emocionales y predisposiciones mentales, lleva su tiempo. Así que sé paciente, hónrate a ti misma y celebra cada pasito que des en tu camino.

5.9. Practica con devoción

No conviertas tu práctica en algo rutinario.

Mantén viva tu aspiración, recuerda siempre la intención que has establecido (el porqué detrás de todo lo que haces), y convierte tu práctica en un espacio sagrado dedicado a tu evolución personal y espiritual.

La devoción, también conocida como Ishvara Pranidhana, es un componente esencial tanto en el camino yogui, como en la vida. Ishvara pranidhana implica ser consciente de que, al fin y al cabo, nada sería posible si no fuera por la voluntad de una consciencia superior.

6. Conclusión

En conclusión, el hatha yoga es una herramienta de transformación profunda que actúa de manera holística, armonizando todas las dimensiones del ser humano.

Las técnicas están diseñadas para alinear tu cuerpo, tu mente y tu atención, creando una experiencia de unidad con la vida que te permitirá estar más presente en todo lo que haces y apreciar más cada momento.

¡Te invito a que lo compruebes por ti misma!

Si te ha gustado este artículo o tienes alguna duda, déjamelo saber a través de un comentario. 🙂