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Dada la pobreza espiritual y la superficialidad del mundo moderno, la esencia del yoga ha sido malinterpretada, trivializada y reducida a unos clichés o programas de fitness. Esto genera mucha confusión entre los que de verdad aspiran a entender la profundidad del yoga como filosofía de vida.

La abundancia de escuelas, estilos y adaptaciones modernas de las prácticas tradicionales dificulta la capacidad de distinguir las enseñanzas auténticas. De aquí surge la necesidad de reflexionar sobre la verdadera esencia del yoga.

En este artículo exploraremos el propósito real de esta práctica ancestral usando el mapa sistémico descrito por Patanjali en los Yoga Sutras.

1. Percepción actual sobre el yoga

Lamentablemente, hoy en día mucha gente asocia la palabra yoga con una práctica postural, llegando a confundir la parte con el todo. Las posturas representan solamente una pequeña fracción de lo que abarca el yoga. Practicarlas tiene múltiples beneficios a nivel físico, energético, y mental-emocional, pero estancarse solamente en eso implica perderse otros aspectos mucho más transformadores y profundos del yoga.

diagrama yoga versus posturas de yoga

El yoga tradicional percibe el cuerpo como un instrumento, no como un propósito en sí. Cuidar y entrenar el cuerpo mediante prácticas posturales o el control de la respiración y los sentidos implica prepararlo para las etapas más avanzadas de la contemplación y la meditación.

La promoción de una imagen comercial y superficial del yoga, basada en posturas acrobáticas, ropa con dibujos atractivos y cuerpos de revista practicando en lugares que te dejan boquiabierto lleva a una percepción errónea de esta práctica tan transformadora. No necesitas pararte de cabeza para ser yogui. Lo único que necesitas es determinación, ganas de comprometerte contigo mismo y con tus procesos internos para poder vivir en armonía con todo lo que sucede en tu vida.

2. Etimología de la palabra yoga

La palabra yoga proviene del sánscrito “yuj”, que significa “unión” o “unirse”, “juntarse”, “fundirse”. La idea de unión implica reconocer que en realidad eres mucho más que un individuo separado, y que formas parte de una consciencia universal que abarca todo.

El propósito del yoga es que recorras el camino de vuelta hacia la esencia, que amplíes tu consciencia individual, y que vivas en unión con la vida y con esa consciencia superior.

Cuando olvidas quien eres realmente, tu verdadero potencial queda opacado por las limitaciones de tu personalidad, tu cuerpo, tus sentidos y tu mente. Llegas a sentirte incompleta y separada, lo que genera inseguridad, miedo, tristeza y sufrimiento.

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Gracias a esta sensación de estar “incompleto”, muchos seres humanos viven enfocados en lo que sucede alrededor en un afán de acumular poder, riquezas y objetos para tratar de llenar ese vacío interior. Persiguen placeres que carecen de sentido, buscan el éxito y el bienestar exterior porque creen que al solucionar lo de afuera estarán por fin en paz. Aun así, existe evidencia muy clara de que las consecuencias de este enfoque no son tan ideales. Todavía hay mucha destrucción, sufrimiento, intolerancia, y violencia.

La única solución real es que empecemos a mirar hacia adentro, comprometiéndonos con un proceso de autoconocimiento, observando nuestros hábitos y valores, la calidad de las emociones y pensamientos que experimentamos, y  nuestras dinámicas relacionales.

Lo hermoso de este camino, es que al darte cuenta de que eres mucho más que un personaje, encuentras un espacio en ti misma que es constante y te acompaña siempre, que no depende de lo que sucede alrededor, que no se toma personal las situaciones, que no busca aprobación y se permite ser tal y como es. El propósito del yoga es encontrar ese espacio, esa esencia a la que siempre podrás volver para encontrar respuestas, pase lo que pase en tu vida.

3. Diferentes perspectivas sobre el yoga

3.1. Filosofía y ciencia

El yoga es un sistema complejo que combina aspectos teóricos y prácticos. Desde la perspectiva teórica, el yoga constituye una de las seis grandes escuelas filosóficas de la India, basándose en varios aspectos de las otras cinco filosofías. Algunos de los temas centrales son la consciencia y la materia, la constitución del ser humano, el propósito de la vida y las leyes que rigen el universo.

Desde un punto de vista más práctico, el yoga es una ciencia que se encarga del cuerpo, la energía, la mente y las emociones con el fin de orientar al ser humano hacia una consciencia superior. Es un proceso de autodescubrimiento que nos lleva a conectar con nuestro verdadero potencial a través de una tecnología práctica y sistemática.

3.2. El yoga no es una religión

La experiencia directa es un pilar fundamental de este sistema: el yoga te invita a probar por cuenta propia y ver qué es lo que funciona para cada ti y cuáles son los efectos de lo que practicas. Esto lo distingue de una religión, ya que las religiones tienden a definir lo que deberías pensar y creer.

En cambio, la metodología del yoga te ofrece una guía basada en lo que han experimentado grandes yoguis a lo largo del tiempo, experiencias que han sido conceptualizadas hasta cierto punto, pero sin perder su lado práctico. Este mapa te ayuda a entender mejor tu naturaleza, tus acciones, tu forma de pensar, tus deseos y tus emociones. También te proporciona varias claves para mejorar tu relación con el mundo exterior, siempre desde una comprensión más profunda de tus estados internos.

La clave del yoga es cultivar el poder de discriminar o distinguir entre lo real y lo irreal. Por ejemplo, el miedo que experimentas frente a distintas situaciones de vida es irreal, es un producto de la mente que te limita y encasilla dentro de lo conocido.

El gran sabio Patanjali decía que todos los problemas del ser humano se originan en la ignorancia o la falta de discriminación entre lo que es real y lo que es irreal. Liberarse de la ignorancia es la responsabilidad de cada uno. Puedes inspirarte en personas que lo han logrado y sirven como modelo, pero nadie vendrá a hacerlo por ti. Todos contamos con esa sabiduría interna, que muchas veces tenemos olvidada y cubierta por capas mentales y emocionales que nos impiden ver más allá de lo inmediato. Yoga te invita a practicar y experimentar, siguiendo una premisa muy clara: la evolución implica un viaje hacia dentro.

4. Tipos de yoga

Existen cuatro grandes direcciones o caminos tradicionales en yoga, que han sido mencionados en textos antiguos como los Yoga Sutras de Patanjali o Bhagavad Gita. Los yoguis no seguían necesariamente un solo camino, sino que se enfocaban en combinar varios aspectos que encajaban mejor con sus predisposiciones de carácter y situaciones de vida. Las cuatro escuelas son:

  • Karma Yoga o el yoga de la acción, que implica servicio frente a los demás y cumplir tus tareas en el mundo, con desapego hacia los resultados.
  • Jnana Yoga, el yoga del conocimiento, la sabiduría y la introspección, que implica una exploración continua de tu verdadera naturaleza y tus identidades falsas. Uno de sus enfoques centrales es la mente.
  • Bhakti Yoga, el camino de la devoción, donde cada acción se convierte en una entrega hacia la Divinidad. También es conocido como el camino del corazón.
  • Raja yoga, el yoga real (real en sentido de realeza), basado en un sistema compuesto por 8 elementos, con enfoque especial en la meditación.

La transmisión oral de las enseñanzas del yoga llevó a diferencias entre varios linajes y maestros, así que incluso dentro de un mismo camino, existe mucha diversidad.

5. Patanjali y su mapa sistemático del yoga

Patanjali sistematizó las enseñanzas del yoga a través de su obra – los Yoga Sutras, considerada una auténtica referencia para cualquier aspirante. El texto describe todos los aspectos que componen el Raja yoga, enfocándose en una visión integral del ser humano basada en alinear el cuerpo, la mente y el espíritu.

El Raja yoga es una disciplina científica que propone varios métodos y técnicas que apoyan tu proceso de transformación, empezando por la salud del cuerpo físico, las actitudes frente a la vida, la calidad de tus emociones y pensamientos, y culminando con aspectos más sutiles de la existencia. Este camino requiere disciplina, compromiso con uno mismo y también una clara determinación para superar tus imperfecciones humanas y vivir en armonía, confiando en la vida y disfrutando cada experiencia.

El Raja yoga también es conocido como ashtanga yoga (el yoga de las ocho partes), término que no debería confundirse con el estilo ashtanga yoga. Sus componentes son: yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi. Las primeras cuatro constituyen el hatha yoga y son consideradas practicas externas o preparatorias para las etapas superiores del Raja yoga, que están más relacionadas con nuestro mundo interno.

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5.1. Yama y Niyama

Los yamas y niyamas pretenden enseñarte la idea de la acción correcta, invitándote a cultivar la atención plena y la presencia en tu día a día. Esta capacidad de auto observación debería abarcar no solamente los aspectos más visibles, como las acciones y las palabras, sino que también tus pensamientos y actitudes.

La idea de los yamas-niyamas existe en el cristianismo, bajo los diez mandamientos, o en los paramitas budistas. El propósito de estos consejos de vida no es que te llegues a sentir culpable frente a un Dios externo, “castigador”. Su función es enseñarte a actuar con consciencia y transcender los límites de tu personaje para poder vivir plenamente.

Cuando las acciones, palabras y pensamientos provienen de un lugar más profundo y son conscientes, te estás abriendo a la transformación interna y logras crear un impacto positivo en el mundo. Desde la perspectiva integral del yoga, de poco sirve practicar asanas y pranayama, si en el día a día te dejas llevar por la agresividad, la irritación, la arrogancia o el juicio hacia los demás. El primer paso es ser consciente de estas pautas destructivas y darte cuenta de que te hacen daño a ti y a los demás.

5.1.1. Yama

Los yamas son códigos de conducta que gobiernan tu relación con lo externo. Su propósito es guiar tus interacciones y relaciones para que sean más armoniosas. En esencia, indican qué es lo que deberías evitar y te conducen hacia emociones superiores.

  • Ahimsa: no violencia, no hacer daño, respetar la vida
  • Satya: practicar la veracidad y la honestidad
  • Asteya: no robar
  • Brahmacharya: no desgastar nuestra energía vital
  • Aparigraha: practicar el desapego y la no codicia

5.1.2. Niyama

Por otro lado, los niyamas son códigos de disciplina cuyo propósito es pulir los aspectos de tu personalidad. Son recomendaciones respecto a cualidades que deberías cultivar.

  • Saucha: pureza del cuerpo, emociones y pensamientos
  • Santhosha: gratitud o estar contento
  • Tapa: disciplina, fuego interior
  • Swadhyaya: introspección y estudio de textos sagrados
  • Ishwara Pranidhana: amor y entrega a una consciencia superior

Hablaré de las implicaciones prácticas de los yama y niyama en el futuro.

5.2. Asana (posturas)

Las asanas constituyen el tercer componente del Raja yoga. Patanjali describe el término asana como postura estable y confortable. Podríamos distinguir entre dos tipos de posturas: las meditativas y las que estimulan o fortalecen el cuerpo físico.

Las posturas meditativas fomentan la tranquilidad del cuerpo y la mente. Una postura meditativa tiene que ser estable y cómoda, ya que cualquier incomodidad en el cuerpo distrae a la mente e interfiere con el proceso de meditación.

Las demás posturas se enfocan en la salud del cuerpo físico y estimulan el funcionamiento correcto de todos los sistemas fisiológicos. A nivel más sutil, la práctica postural fomenta la disciplina y la atención. Te ayuda a estar más presente en tu propio cuerpo y ser capaz de percibir sus señales, ya sea durante la práctica o en cualquier otro momento. Muchas veces, el cuerpo es un barómetro de tus emociones. Cultivar esa capacidad de observación te proporcionará varias claves acerca de tus estados internos.

proposito del yoga

Existen varios estilos de práctica, algunos más dinámicos y otros más meditativos. Si quieres una práctica demandante, puedes optar por los estilos dinámicos. Si tu enfoque es meditativo, puedes optar por el hatha yoga tradicional, profundizando en las posturas y manteniéndolas por periodos más largos. De esta forma, la práctica se convierte en un ejercicio de concentración y presencia que te permite enfocarte en los efectos energéticos de las posturas (en este enlace te explico cómo crear una práctica de asana realmente transformadora).

5.3. Pranayama (control del prana)

El siguiente componente del Raja yoga es el pranayama, conocido también como el control del prana. El prana es la fuerza que sostiene la vida y abarca no solamente la energía vital del cuerpo físico, sino que también energías más sutiles a nivel mental, intelectual, sexual y espiritual. Fortaleciendo esta energía y direccionándola de manera adecuada, lograss equilibrar tus emociones y tu psique, obtener claridad a nivel mental, y aumentar la vitalidad del cuerpo físico.

La manifestación más visible del prana es la respiración y es por eso que intentamos controlar el prana a través de la inspiración y la espiración. Aun así, el pranayama es mucho más que un ejercicio de respiración. Practicarlo de manera mecánica desde luego tiene un impacto en tu cuerpo físico, produciendo diferentes efectos según la técnica que empleas, pero para obtener los beneficios más sutiles del pranayama, es muy importante el enfoque con el que practicas y la concentración en zonas específicas.

Tal y como la sangre circula a través de venas y arterias por el cuerpo físico, el prana se mueve a través de un sistema de canales y centros energéticos. En yoga son conocidos como nadis y chakras, pero puedes encontrarlos bajo diferentes nombres en otras tradiciones. Aprender a controlar el prana te ayuda a mejorar la calidad de tu energía, transmutándola y canalizándola en sentido ascendente, a lo largo de los canales sutiles. Esto es muy importante, ya que la calidad de tu energía determina en gran medida todo lo que haces, desde las actividades diarias, hasta los procesos creativos y la actitud general que tienes frente a la vida.

5.4. Pratyahara (retracción de los sentidos)

Pratyahara, el quinto componente de Raja yoga, te enseña a controlar y retirar los sentidos. Los cinco sentidos alimentan el diálogo interno incesante que para muchas personas es predominantemente negativo. Los sentidos son una interfaz con el mundo exterior, interfaz que se encarga de captar constantemente sensaciones y estímulos que fomentan la distracción de la mente. Este es el estado más frecuente que experimentas durante el día, pero que sea frecuente no lo hace normal.

Gastas demasiada energía mental procesando estímulos innecesarios o impulsando dinámicas de pensamiento que no te sirven para nada en concreto y te alejan de ese estado interno de tranquilidad. A través del pratyahara, aprendes a desarrollar la habilidad voluntaria de retirar tus sentidos e ignorar las distracciones exteriores. Experimentas de manera natural vislumbres del pratyahara cuando te quedas absorta en un solo sentido y apagas los demás estímulos, por ejemplo, al contemplar un paisaje impresionante, que te “hipnotiza” a través de la vista.

Pratyahara te ayuda a cultivar la disciplina y pone los sentidos a tu servicio, en vez de que tu estés al servicio de tus sentidos. Es como si sintieras el olor de tu platillo favorito, pero en realidad no tienes hambre y terminas comiendo porque me dejas llevar por tus sentidos.

Muchas veces, los desequilibrios emocionales y las creencias limitantes provienen de experiencias externas que procesas de manera negativa. Es muy importante ser selectiva con los estímulos a los que te sometes, analizando qué es lo que escuchas, con qué personas te juntas y a qué te expones.

Por ejemplo, si escuchas noticias que hablan de violencia y de lo peligroso que es este mundo, es muy probable que termines creyéndolo, y que empieces a percibir todo como una amenaza, incluso donde no la hay.

5.5. Dharana (concentración)

La siguiente etapa del Raja yoga es la concentración. Como hemos visto antes, la mente inferior tiende hacia la dispersión, repartiendo su energía en muchas cosas a la vez. Practicar la concentración implica enfocar la mente en un solo objeto a través de la atención voluntaria.

Este proceso se desarrolla con el tiempo, requiriendo constancia y disciplina. Al principio hay mucha resistencia, ya que a la mente le encantan los estímulos.

Además, si vives distraída todo el día, obviamente te conviertes en maestra de la distracción.

Aun así, si desarrollas la paciencia necesaria para practicar la concentración obtienes unos beneficios muy potentes en todos los ámbitos de tu vida. La concentración enfoca la energía dispersa de la mente en una sola dirección, aumentando la capacidad y el poder de esa energía mental. Esto impacta en la productividad y la calidad de tus acciones, que se vuelven mucho más efectivas.

En yoga existen varias técnicas que fomentan la concentración, pero también puedes practicarla durante el día, enfocando toda tu atención en cada acción que desarrollas. Por ejemplo, si te propones estudiar durante media hora, hazlo sin interrupciones, sin hacerle caso a tu mente cuando te sugiere checar el móvil cada cinco minutos para ver si hay un mensaje nuevo.

5.6. Dhyana (meditación)

Dhyana- la meditación, es el penúltimo componente descrito por Patanjali. La meditación es un estado continuo de concentración que abre las puertas hacia otros niveles de consciencia. Durante este estado, la mente se enfoca en el objeto de concentración sin interrupciones.

La meditación crea un puente hacia la intuición o esa sabiduría interna que te permite entender la realidad sin filtros mentales o emocionales. Muchos de los problemas del ser humano se originan en la percepción distorsionada del mundo y en conflictos internos, represiones, y otras pautas destructivas que existen en el subconsciente.

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A través de la meditación, logras obtener una perspectiva diferente acerca de todo lo que te sucede en el día a día. Es un espacio que te permite conectar con esa parte de ti que es constante y que no depende de los acontecimientos externos. Es un refugio interno donde no hay preocupaciones, ni tareas pendientes.

Muchos estudios han demostrado que la meditación afecta de manera positiva el funcionamiento del cerebro, estimulando zonas relacionadas con la memoria, el control de la atención y el desapego emocional. Otros beneficios son la disminución de la ansiedad, una mejor capacidad para tomar decisiones, mayor creatividad y empatía hacia los demás.

En esencia, la meditación logra ampliar tu percepción, extendiéndola más allá de lo inmediato. De esta manera, puedes experimentar aspectos más sutiles de la realidad y entender el verdadero potencial que tienes como ser humano. Logras percibir la naturaleza ilusoria de todo lo que te rodea y darte cuenta de que la mayoría de tus problemas son fabricaciones mentales basadas en el miedo y en la identificación con un personaje insuficiente y limitado.

Según Patanjali, la consecuencia de la meditación es que “el cuerpo, la respiración, la mente, la razón y el ego están integrados en un solo objeto de concentración: la consciencia universal.”

5.7. Samadhi (autorrealización, iluminación)

Finalmente, el propósito del yoga es el estado de samadhi o autorrealización. Los grandes maestros y yoguis que han experimentado ese estado, lo describen como una fusión con la Divinidad, una consciencia superior, el universo o como le quieras llamar. Es la expresión plena de la naturaleza infinita y perfecta del ser humano. Es la transcendencia de la dualidad, de la separación entre el yo pequeño y todo lo que le rodea. Es un estado de no-mente.

6. Conclusión

El yoga es un proceso de autodescubrimiento cuyo propósito es conducir al ser humano hacia su verdadera esencia. Haz click para twittear

Este proceso requiere eliminar las imperfecciones de la personalidad y lograr un cambio de frecuencia en las emociones y pensamientos que experimentas con el fin de cobrar una visión diferente acerca de la vida, basada en el amor y la compasión.

La tranquilidad, serenidad, calma y armonía que surgen a través de la práctica del yoga empiezan a extenderse, impregnando todo lo que haces, dices, piensas y sientes. La vida deja de ser una lucha de sobrevivencia llena de distracciones, miedos y prisas para convertirse en una experiencia mágica que transciende cualquier división, basándose en la unidad de la consciencia.

Empiezas a ver más allá de tu yo pequeño y sus necesidades. Te das cuenta de que tienes un papel muy importante y de que tu evolución es el mejor regalo que le puedes hacer a la humanidad. Para mí, el yoga es un camino hacia la libertad.

¿Y tú? ¿Qué has experimentado o te gustaría experimentar a través del yoga? Te animo a que me cuentes en los comentarios y te subscribas a mi newsletter para que estés al tanto de los próximos artículos y novedades.