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Desde el punto de vista psicológico, el miedo es una de las emociones más fuertes y frecuentes que el ser humano llega a experimentar. Su papel evolutivo es asegurar la supervivencia a través de un mecanismo de estímulo y respuesta que te protege de los peligros reales.

Aun así, muchas veces el miedo llega a traspasar su función biológica, convirtiéndose en una especie de paranoia permanente que te mantiene en tu zona de confort, oscurece tu verdadero potencial y controla cada ámbito de tu vida.

En la mayoría de los casos, esta construcción mental del ego carece de fundamentos concretos y se puede desprogramar poco a poco a través de un cambio de perspectiva.

Si lo enfocas de forma positiva, el miedo puede llegar a ser un verdadero maestro que te indique tus heridas no sanadas y las áreas de tu vida donde existen muchas oportunidades de crecimiento personal.

1. El miedo como mecanismo principal del ego

El miedo, al igual que otras emociones, aparece bajo diferentes nombres y muchas veces es el actor principal detrás de la ansiedad, el estrés, la preocupación excesiva, la depresión, la falta de ánimo, y las visiones pesimistas acerca de la vida.

Un curso de milagros explica que todo lo que experimentamos a nivel mental y emocional puede ser clasificado en dos grandes categorías: miedo o amor. El miedo es la fuente de la ilusión y de la percepción errónea, mientras que el amor es la fuente de la verdad y la sabiduría.

En otras palabras, el miedo es un instrumento del ego o ese personaje que hemos creado para poder sobrevivir en el mundo de las formas. El ego está condenado a la extinción porque se encuentra atado a un cuerpo físico y a una identidad mental-emocional. Vive quejándose por el pasado y preocupándose por el futuro. Se siente solo y separado. Su mayor miedo es el miedo a la muerte, entonces va por la vida temiendo y tratando de protegerse en cada paso que da.

Si llevas décadas identificándote con el ego, con un cuerpo físico, con los papeles que cumples en la sociedad, con tus habilidades, logros y fracasos, es perfectamente normal que sientas miedo y que el miedo esté controlando tu vida de mil maneras, incluso sin que te des cuenta. Esta es exactamente la función del ego.

ego y miedo

La otra cara de la moneda, o lo opuesto al miedo, es el amor. El amor es el lenguaje del espíritu, del alma, de tu dimensión trascendental o de la consciencia. A diferencia del ego, el espíritu reconoce su naturaleza eterna y divina. La consecuencia más directa de esto es que confía plenamente en la vida y es capaz de encontrar belleza en cada acontecimiento.

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Esta dimensión trascendental no puede ser totalmente comprendida desde la mente, ya que va más por el camino del sentir y de reconocer en tu propio corazón que eres parte de una consciencia universal y que tienes la capacidad de co-crear con la vida.

Cuando empiezas a conectar con esta dimensión a través del sentir, tu mente se transforma de manera implícita y los valores espirituales empiezan a reflejarse cada vez más en tu forma de pensar y de entender la vida.

El ego seguirá presente por ahí, pero empezarás a disociarte de él y a reconocerlo simplemente como una vocecita incansable que muchas veces te autosabotea. Podrás decidir conscientemente y desde tu libre albedrío si quieres hacerle caso o no.

2. Los miedos más comunes que pueden estar frenando tu vida

La expansión es la tendencia natural del ser humano y de la vida en general. Todas las situaciones que atraes en tu vida representan una oportunidad para aprender, crecer y expandir tu consciencia.

Muchas veces estas oportunidades se te escapan por el simple hecho de que te dejas llevar por los miedos y la negatividad de tu propio ego. Estos miedos te cohíben, te mantienen en una burbuja de falsa seguridad y comodidad, y te llevan al estancamiento.

En vez de expandirte y plasmar tu verdadero potencial en todo lo que haces, te conformas.

A continuación, veremos algunos miedos que podrían estar frenando tu vida. Muchos de estos miedos son aprendidos durante la infancia y es posible que te sigan condicionando incluso en la edad adulta.

2.1. El miedo al rechazo

El miedo al rechazo está relacionado con la necesidad innata de encajar con los demás, de recibir aprobación y de pertenecer a un grupo. Una niña pequeña que no se puede valer por sí misma, desarrolla esta necesidad de que la acepten y la quieran.

Cuando mamá se enoja con ella por primera vez, la niña experimenta un rechazo y en su subconsciente aprende que, para evitar el rechazo, tiene que hacer esto, dejar de hacer lo otro, ser de cierta manera, etc.

Muchas veces estos mecanismos siguen activos en la edad adulta y empiezan a condicionar tus actitudes y tus acciones. Es así como llegas a pasar de ti misma y a complacer a los demás con tal de gustar y ser aceptada. Esta actitud puede convertirse en una verdadera pesadilla en la que intentas ser lo que en realidad no eres.

En este sentido, la clave está en que empieces a aceptarte a ti misma, con tus cualidades y tus sombras, y que te mentalices con la idea de que no todas las personas compartirán tu filosofía de vida. A veces te rechazarán y no pasa nada. Lo más importante es que te mantengas auténtica y que te seas fiel a ti misma.

2.2. El miedo a la soledad

Otro de los miedos más comunes que pueden llegar a condicionar tu vida, especialmente en el ámbito relacional, es el miedo a la soledad.

Lamentablemente, hay un montón de parejas que permanecen juntas debido a este miedo. Incluso cuando la falta de amor se hace evidente, ellos se aferran el uno al otro porque le tienen pánico a la soledad.

Es muy probable que una relación así acabe trayéndote más sufrimiento que alegría, ya que si no aprendes a ser autosuficiente y feliz contigo misma, es muy difícil que otra persona te brinde esa felicidad, especialmente cuando haya pasado la euforia del enamoramiento.

2.3. El miedo a no ser suficiente

El miedo a no ser suficiente es otro mecanismo disfuncional del ego que puede manifestarse de manera bastante frecuente en el ámbito profesional, especialmente cuando estás empezando algo nuevo.

Este miedo te lleva a compararte con los demás y si te descuidas, acaba paralizándote con pensamientos de tipo: no sé lo suficiente, mi opinión no es tan importante, no tengo experiencia, no soy capaz etc.

No tiene ningún sentido compararte con personas que llevan años haciendo lo mismo que tú, ya sea en el ámbito personal o profesional. Es perfectamente normal que sepan mucho más si llevan años haciendo x cosa.

miedo y accion

La clave para superar el miedo a no ser suficiente es que te des cuenta de que, en esencia, sí eres suficiente: en ti existe una chispa divina y un potencial inimaginable. El ego nunca será suficiente, ya que por definición es pequeño y limitado, pero si dejas de identificarte con él y pasas a la acción, te sorprenderás de todo lo que puedes llegar a conseguir.

2.4. El miedo al cambio

Otro de los temores principales del ego es el miedo al cambio o el miedo a lo desconocido. Tratar de evitar el cambio es una locura, ya que la naturaleza de la vida en sí es el cambio. Siempre estás cambiando, aunque no quieras.

¿Entonces por qué no canalizar estos cambios de manera consciente y siguiendo los anhelos más profundos de tu corazón?

Si decides hacer siempre lo mismo, juntarte con las mismas personas, caminar por las mismas calles y quedarte en el sofá de tu casa soñando con un milagro divino, es muy posible que llegues a los mismos resultados de siempre.

La idea es que te abras frente a la vida, con curiosidad y ganas de explorar tus propios límites, y apreciando las oportunidades que la vida te pone enfrente.

2.5. El miedo al fracaso

El miedo al fracaso muchas veces acompaña el miedo al cambio. La mejor forma de trabajarlo es borrando de tu vocabulario la palabra fracaso y reemplazándola por la palabra aprendizaje.

Esto coincide con el principio de ecuanimidad en yoga. La ecuanimidad implica aceptar todas las experiencias que te llegan, sin clasificarlas como buenas o malas, y tratando de aprender siempre algo, incluso en las situaciones más difíciles.

En este sentido, es esencial que cambies tu perspectiva y que trates de salir adelante, levantándote cada vez que caigas.

Estos son solamente algunos de los miedos que caracterizan al ego. Si eres honesta contigo misma y miras en tu interior, podrás identificar qué es lo que realmente te frena y si esos miedos son reales o son simplemente excusas que te pones a ti misma.

3. ¿Cómo se resiente el miedo en el cuerpo?

Más allá de limitarte en varios ámbitos de tu vida, el miedo también genera respuestas biológicas en el cuerpo físico. A largo plazo, estas reacciones pueden convertirse en enfermedades muy serias.

Cada vez que tu mente identifica un peligro (ya sea real o imaginario), se activa un mecanismo de defensa en el cuerpo. Este mecanismo, también conocido como flight-or-fight (huir o luchar) activa tu sistema nervioso simpático, poniendo el cuerpo en modo alerta.

Tu respiración se acelera y se vuelve superficial, la frecuencia cardíaca aumenta y el cuerpo empieza a liberar hormonas del estrés.

Si esto sucediera de manera ocasional frente a amenazas reales, no sería tan grave. Aun así, el mecanismo se activa de igual manera frente a amenazas imaginarias que son producto de la mente. Esto ocurre porque el cuerpo no es capaz de distinguir entre un peligro real y una preocupación autoinducida.

Si vas por la vida preocupándote por todo, es muy probable que estés experimentando ansiedad o estrés crónico, y que los resientas en tu cuerpo y en tu nivel general de energía.

miedo en el cuerpo

Algunos de los síntomas más comunes son las tensiones musculares, la incapacidad de concentrarte, la sensación de estar exhausta física y mentalmente incluso cuando no hayas hecho muchas actividades, la pérdida de apetito, los problemas de digestión o la falta de ánimo.

Generalmente, cada vez que experimentas miedo o ansiedad es muy probable que percibas una sensación de nervios en el estómago o en la zona del abdomen. Desde el punto de vista yogui, esto coincide con un desequilibrio en el centro energético del poder personal (situado en la zona del abdomen).

Puedes aliviar los síntomas de la ansiedad y del estrés a través de un estilo de vida saludable, practicando yoga u otras terapias alternativas. Aun así, lo más importante no es curar los síntomas, sino ir a la raíz del problema que se encuentra en tu mundo mental y emocional.

4. Claves para superar el miedo

A continuación, veremos una serie de pasos que te pueden servir para superar el miedo.

4.1. Reconoce tus miedos sin crear una identidad alrededor de ellos

Ser consciente de tus mayores miedos es desde luego el primer paso. Es importante que les pongas nombre, que te fijes en qué situaciones surgen y qué emociones y estados de ánimo te provocan. Incluso puedes mantener un diario en el que apuntes estos episodios.

También puedes hacerte una serie de preguntas cada vez que te encuentres en una situación que te genere incomodidad, bloqueo o estancamiento:

  • ¿Por qué sigo en un trabajo que no me gusta?
  • ¿Por qué no soy capaz de decir NO cuando no me apetece hacer algo?
  • ¿Por qué sigo en una relación de pareja que me hace daño?
  • ¿Por qué no me atrevo a decir lo que pienso?
  • ¿Por qué no me atrevo a pedir un aumento si sé que me lo merezco?

Esto te ayudará a objetivar el miedo y a reconocerlo simplemente como un mecanismo auto saboteador del ego, sin identificarte con él.

4.2. Analiza el peor escenario

Una vez que hayas identificado tus miedos y el ámbito de vida en el que se manifiestan, podrás hacer un análisis lógico y racional acerca de ellos.

En este sentido, hay dos preguntas que me parecen muy interesantes:

  • ¿Qué pasa si no hago nada porque tengo miedo?

Obviamente, nada pasará y seguirás en el mismo punto donde te encuentras en este momento.

  • ¿Qué pasa si actúo pese al miedo?

En este caso, existen dos posibilidades, que te vaya súper bien y que consigas aquello que realmente buscas en tu vida, o que no te vaya tan bien y que tengas que regresar al punto de partida.

Si estás leyendo este artículo es probable que conozcas un poquito sobre mi historia. Cuando yo decidí dedicarme al yoga y dejar mi trabajo en el banco pese a todos los beneficios que me traía en términos de dinero y oportunidades laborales, me hice exactamente estas dos preguntas y llegué a la conclusión de que sí valía la pena asumir el riesgo.

4.3. Afronta tus miedos y actúa pese a ellos

Este análisis nos lleva a la siguiente clave: afrontar tus miedos y actuar pese a ellos. Con esto no quiero decir que tengas que hacer lo mismo que yo o que te tires al vacío

Aun así, existen muchas acciones pequeñas que puedes tomar en el día a día para superar tus miedos, dependiendo de su naturaleza.

  • Si te cuesta trabajo relacionarte, proponte una tarea semanal de entablar conversaciones con dos personas desconocidas de tu universidad, de tu trabajo o de cualquier ámbito que consideres oportuno.
  • Si te da pánico hablar en público, cada vez que surja una oportunidad, tómala pese al miedo o incluso ve buscando por ti misma oportunidades para hacerlo.

Estos son dos ejemplos muy básicos, pero los puedes extrapolar con facilidad a tu propia situación.

Si tu miedo es más gordo, por ejemplo, dejar tu trabajo o terminar una relación, puedes desarrollar un plan B antes de lanzarte (en el caso del trabajo) o empezar a pasar tiempo en soledad, haciendo algo que te guste (en el segundo caso). Esto te dará más confianza para tomar la decisión.

En este sentido, es importante que tengas presente otro aspecto clave: una vez que hayas tomado una decisión de superar cierto miedo, necesitas confiar plenamente en esa decisión y silenciar al ego cada vez que empiece con su auto saboteo.

4.4. Comparte tus mayores miedos con los demás

Hablar con los demás de tus mayores miedos es un ejercicio muy útil, siempre y cuando lo hagas con la persona adecuada, y no con alguien que fomenta tus propios temores. En el segundo caso, es mejor que te abstengas y que te los guardes para ti.

Por otro lado, si se da el primer caso, te puedes llevar una gran sorpresa: que esas personas empaticen con tus dificultades porque las están experimentando también. De esta forma, pueden crearse relaciones muy lindas y potenciadoras de apoyo mutuo.

4.5. Confía en la divinidad y escucha a tu corazón

Einstein decía lo siguiente:

Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el que se creó.

Esto significa nada más y nada menos que si el miedo es una construcción mental del ego, en vez de tratar de solucionarlo a nivel mental, tal vez sea mucho más fácil solucionarlo escuchando a tu corazón.

Cuando conectas con tu esencia y te reconoces a ti misma como parte de un plan perfecto y divino, la confianza empieza a inundar poco a poco cada aspecto de tu ser.

Basándome en mi propia experiencia, creo que la manera más fácil de lograr esta conexión es empezando una práctica espiritual, ya sea la meditación, el yoga meditativo o cualquier otra práctica que te ayude a conectar con tu lado más íntimo y profundo.

Para concluir, dependiendo de la manera en la que decides enfocarlo, el miedo puede convertirse en tu peor enemigo o en un barómetro que te indique los aspectos de tu personalidad que necesitas trabajar para conseguir todo aquello que anhelas en la vida.

Manteniendo una actitud positiva, lograrás identificar las oportunidades que se esconden detrás de cada uno de tus miedos y podrás convertir tus limitaciones en fortalezas.

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